• Cómo conseguí participar en el Servicio Voluntario Europeo

    Hace algunos artículos conté cómo volví a Portugal con una plaza del Servicio Voluntario Europeo (en inglés European Voluntary Service, o símplemente, EVS). Era una presentación de lo que es este programa de la Comisión Europea y cómo influyó en mi decisión de volver a Portugal. Ahora voy a explicar un poco mi experiencia buscando proyectos, esperando que os pueda ayudar si vosotros también estáis en la misma situación.
  • Magusto: celebrando la castaña

    Muchos me preguntáis cómo hago para tener un pelo tan brillante y sedoso. Me gustaría decíroslo, pero he jurado contar nada; ese secreto se lo llevará a la tumba mi estilista. Lo que sí puedo contar es qué estoy haciendo otra vez en Portugal, país al que he vuelto recientemente, como supongo muchos habréis adivinado, si no leído, por mis últimas entradas en el blog.
  • Correr es de cobardes

    Salgo a la calle con la velocidad del Honda de Fernando Alonso. Cruzo la puerta y enseño tímidamente mi cabeza por la cornisa de mi edificio. Levanto mi cabeza atraído por la curiosidad y la farola. Al trasluz puedo ver las gotas de agua, finas, pequeñas, como una cortina casi transparente. “No me das miedo”, le digo a las perpetuas nubes que cubren esta ciudad, como si no supieran que el va a correr por su culpa como un buen cobarde soy. Pongo el cronómetro a cero y me abrocho el chubasquero. No miro atrás cuando doy mi primera zancada y abandono la protección de mi edificio.
  • Francesinha o el culmen de los bocadillos

    He cruzado la península ibérica de arriba a abajo y de lado a lado durante todos estos años. En avión, en tren y sobre todo, en autobús o en mi propio coche. Eso me ha llevado a parar muchas veces en muchos bares de carretera, restaurantes "caseros" y ferias de pueblo para reponer fuerzas antes de seguir mi camino. He catado muchos platos combinados, muchas hamburguesas y muchos pinchos de tortilla. Pero en todos mis viajes nunca he encontrado un bocadillo que pueda superar a la francesinha portuguesa.
  • Auge y desgracia de los cibecafés

    Nunca lo habría pensado hace unos años, pero hoy no tengo Internet en casa. Por motivos que no vienen al caso, porque si no empezaría a hablar mal de mi compañero de piso, nos hemos quedado sin conexión a la red hasta nuevo aviso. Además, mi teléfono baja datos sin ton ni son, con lo cual he terminado en quince días con mi bono de Internet móvil. Así que no os asustéis ni os enfadéis si veis que no contesto mensajes en Whatsapp; una vez que salgo de mi lugar de trabajo, pierdo toda conexión con el mundo.